Durante la pasada semana, un grupo de estudiantes del IES Valmayor y del IES Ciudad de Jaén vivió una experiencia transformadora recorriendo juntos el Camino de Santiago. Más allá de los kilómetros y las mochilas cargadas, lo que realmente pesaba (y enriquecía) era el espíritu de compañerismo, superación y descubrimiento.
La ruta elegida fue un tramo del Camino Francés, donde cada etapa ofrecía paisajes que cortaban la respiración y desafíos que fortalecían los lazos entre alumnos y profesores. Las ampollas, el cansancio y las cuestas pronunciadas se vieron compensados por las charlas al atardecer, las risas compartidas y la emoción de alcanzar cada nuevo destino.
Lo más valioso de esta experiencia ha sido, sin duda, la convivencia entre dos centros que, pese a venir de lugares distintos, encontraron un ritmo común, una identidad compartida en cada paso. El Camino no solo dejó huellas en los senderos gallegos, sino también en la memoria y el corazón de cada participante.
Porque como dice el dicho entre peregrinos, el Camino comienza cuando termina. Y este, sin duda, ha sembrado caminos que seguirán creciendo en forma de amistades, aprendizajes y recuerdos imborrables.