
La exposición del trabajo de investigación de Tania Sánchez Trastornos alimenticios en los adolescentes. Qué aspectos de la personalidad les hacen más propensos a sufrir un TCA despertó un gran interés entre los estudiantes de bachillerato que acudieron a escucharla ya que, como sabemos, en la actualidad hay un aumento considerable de este tipo de trastornos en los adolescentes.
Tania nos mostró sus inquietudes ante este tema tan actual:
«Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) se han convertido en un problema de salud pública ya que cada vez afectan a un mayor número de personas, sobre todo a chicas adolescentes. Se trata de una enfermedad mental que implica un riesgo para la salud de las personas que la padecen. ¿Cómo se sienten los jóvenes con su cuerpo? Muchos adolescentes están convencidos de que su aspecto físico es importante para obtener su felicidad. Muchos no se sienten bien con su aspecto físico, en ocasiones porque se comparan con otras personas. Vivimos en una sociedad que asocia la delgadez al éxito, estar delgado en símbolo de triunfo. A veces nos fijamos más en el envoltorio que en el interior, aunque el verdadero valor de una persona está en su interior. La apariencia física puede influir en muchos aspectos tanto sociales (amistades, relaciones sentimentales) como profesionales. ¿Cómo afecta esto a nuestra alimentación? ¿Y a nuestra salud mental?»
Y nos ofreció unas posibles vías para la prevención de los TCA:
Hay que dar visibilidad a este problema para ayudar a las personas afectadas a superarlo, pero también para prevenir la aparición de este trastorno.
Es fundamental que las familias, comunidad educativa y la sociedad en general trabajen en conjunto para crear entornos seguros y saludables para los jóvenes, donde lo importante no sea el aspecto físico.
Hay que enseñar a los jóvenes que el valor de las personas no está en su aspecto físico, no está en su cuerpo, ni tampoco en si están más o menos delgadas, su valor está en otras características de su personalidad, en lo que son y en lo que hacen.
Tanto en la familia, como en los centros educativos y en las escuelas deportivas se debería evitar comentarios relacionados con el peso y con el aspecto físico y potenciar comentarios centrados en las habilidades o talentos que tenga esa persona.
Los adolescentes pasan bastante tiempo en el centro educativo, ya sea colegio o instituto, y este podría ser un buen lugar para hablarles del daño que puede hacer un comentario desafortunado sobre el peso o el aspecto físico, y las consecuencias que puede tener. También se podrían organizar charlas, talleres o distintas actividades destinadas a la prevención de los trastornos de alimentación desde distintos puntos de vista. Podrían ser, por ejemplo, charlas sobre alimentación saludable, o charlas encaminadas a mejorar la autoestima, ya que aquellas personas que tienen una autoestima alta son menos propensas a desarrollar un TCA y no son tan influenciables por lo que los demás piensen de ellas.
Se ha visto también que las redes sociales tienen un impacto muy importante en la salud mental de los adolescentes. Instagram, TikTok y otras plataformas muestran a menudo imágenes poco realistas de cuerpos perfectos. Controlar esto es más difícil, y no creo que la solución sea prohibir el acceso a estas plataformas, pero sería conveniente vigilar la edad de los jóvenes que acceden a estos contenidos y concienciarles de que no todo lo que se muestra aquí es real.
Por último, como sociedad tendríamos que luchar para evitar que, en los medios de comunicación, redes sociales, revistas, etc, se fomente la extrema delgadez, que se evite poner un excesivo énfasis en el peso y en el aspecto físico.
El hecho de que el tema elegido por Tania fuera tan cercano a nuestros alumnos propició que se abriera un interesante debate al finalizar su exposición en el que, por supuesto, participaron la orientadora de nuestro instituto, Susana Zorrilla, y la profesora de servicios a la comunidad, Maribel García, que actuaban como tribunal y a las que agradecemos desde aquí su trabajo. Gracias también a María José Fernández, que fue su tutora.
Nuestra enhorabuena a Tania que, con su investigación y con el entusiasmo que demostró en su excelente exposición oral, consiguió despertar el interés de todos los que la presenciamos.
¡Felicidades, Tania!



